EVdHOY:
"Jesús les dijo: hoy y mañana expulso a los demonios y realizo
curaciones, y al tercer día habré terminado". Como no cesan en nuestra
vida los sufrimientos y las dolencias causadas por demonios o
enfermedades, no cesan las manos de Jesucristo de venir en nuestra
ayuda. Cada día, hoy y mañana, ponemos en El nuestra confianza, para que
así el tacto de sus manos nos llene de luz y de paz. Toda nuestra vida
transcurre de su mano, hasta que llegue "el tercer día", el día de
nuestra resurrección a la eternidad, en la que Jesucristo habrá
terminado su tarea y nos habrá regalado tras las dificultades de esta
vida la paz y la luz que nunca cesan.

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