domingo, 16 de noviembre de 2014

DOMINGO XXXIII T.O. (A)

"Su señor le dijo: Eres un siervo bueno y fiel. Como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Todo trabajo es más llevadero y ligero cuando le espera un premio extraordinario. Nuestro trabajo de cada día, poco o mucho, adquiere un valor extraordinario cuando se lo ofrecemos a Dios. Así nos hacemos trabajadores suyos, y por tanto, merecedores de su premio...que siendo de Dios es, más que extraordinario, divino: pasar eternamente a la fiesta que es el banquete de Amor del Cielo. Ese poco ofrecido cada día, en la prosperidad o en las adversidades, irá atesorándose para el gran Abrazo con el que quedará pagada toda nuestra vida.

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