EVdHOY:
"Jesús les dijo : He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá
estuviera ya ardiendo!". Con profunda pasión habla Jesús del fuego que
ha venido a traernos como regalo del cielo. No es un fuego que venga de
la violencia ni del rencor, y por eso no destruye ni arrasa. Es un fuego
que viene del amor infinito que hay en su Corazón por cada uno de
nosotros. Y por ello es un fuego que purifica, renueva, ilumina e
ilusiona cada día. Cumplamos cada día este profundo deseo de Jesús, y
dejemos que un poco de este fuego toque nuestro corazón en la oración.

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