"Jesús se quedó mirando a Pedro y le dijo: Tú eres Simón, el hijo de
Juan; tú te llamarás Cefas". La mirada sincera de una persona nos
permite descubrir muchas cosas de su carácter, y del cariño que nos
tiene. Podemos imaginar cómo la mirada de Jesús desveló a Pedro los
infinitos tesoros que tenía en su Corazón para él. En ese encuentro de
miradas Jesús se presentó con toda su atracción, y Pedro encontró la
verdadera identidad de su vida: ser "Cefas", ser Roca de unidad para
toda la Iglesia. Buscamos cada día en la oración esa mirada de Jesús que
nos hace descubrir quién es El, y también encontrar quiénes somos cada
uno de nosotros.
